![]() |
| Víctor Gonzalez junto a un semáforo de la Av. C. Valenciana |
No pide mucho. Sólo quiere que se instalen mecanismos acústicos en los siete semáforos de la localidad. Nada más. "No es un capricho. Lo tienen que hacer porque así lo obliga la ley y digo yo que la ley está para cumplirla o, al menos, así debería ser en un país democrático como el nuestro", comentaba ayer elevando la voz en uno de los peligrosos cruces de la travesía de Elda a Pinoso en los que cada mañana se "la juega", como él mismo dice.
Pero además de "histórica" su solicitud también puede tildarse de "institucional" después de que en mayo de 2009 el Síndic de Greuges de la Comunidad Valenciana abriera una investigación de oficio. Y lo hizo al tener conocimiento a través de un artículo publicado en INFORMACION del problema de este invidente nacido en Monóvar hace 34 años. De hecho, la oficina del Síndic instó al Consistorio a subsanar tal carencia y ajustarse a la Ley 1/1998, de 5 de mayo, de la Generalitat Valenciana sobre accesibilidad y supresión de barreras arquitectónicas y de la comunicación. El alcalde asumió el requerimiento y en agosto de 2009 le aseguró al Síndic, a José Cholbi, que todo estaría resuelto a principios de 2010.
Pero el periplo de Víctor comenzó mucho antes. En octubre de 2008. Fue entonces cuando solicitó al Ayuntamiento, por escrito y con instancia, que los viejos semáforos mudos fueran sustituidos por otros con sonido.
Para él es de "vital importancia" porque vende cupones y cada día se "patea" el pueblo de norte a sur y de este a oeste. Por eso no le queda más opción que afinar el oído al máximo y cruzar cuando lo hace el resto de viandantes o cuando no oye el motor de los coches. Con las motos es otro cantar. "A veces van tan rápidas que es muy difícil medir bien los tiempos. Pero lo peor de todo es que al final va a haber una desgracia y cuando eso ocurra ningún político va a querer asumir su culpa. Es lo que siempre pasa en este país nuestro", advierte Víctor siendo consciente de que cada vez que pone un pie en la travesía, además de arriesgarse a ser atropellado, se arriesga a ser multado si la Policía Local lo sorprende cruzando el semáforo con el peatón en rojo.
"Yo no veo pero los políticos no oyen", denuncia una vez más lamentando la "falta de sensibilidad" con la que los discapacitados tienen que enfrentarse a una vida llena de obstáculos. Ha pasado año y sigue esperando. Fuentes del equipo de gobierno -el tripartito de PP, Gimv y Bloc- aseguraron ayer a este diario que el presupuesto para llevar a cabo la actuación ya está consignado y supera los 12.000 euros.
Precisamente la cuantía fue la razón aducida para dar largas al asunto después de que el concejal socialista Ramón Rico lo sacara a colación en un pleno celebrado años atrás. "La actuación es muy cara, cuesta alrededor de 18.000 euros, y por eso estamos buscando ofertas más económicas", fue la respuesta del gobierno. Ahora, al menos, hay voluntad y es cuestión de tiempo.
Pérez Gil | Información
